Los empresarios y gestores de recursos humanos saben que las notas de la carrera no tienen un valor absoluto.
A quienes están al frente de una empresa les interesa mucho saber qué clase de personas van a contratar.
Me explicaré: alguien con un curriculum académico muy bueno puede ser bastante torpe en el trato con sus semejantes o ser incapaz de buscar una solución rápida, con frecuencia usando solo la intuición, a un problema grave.
Por todo esto, los "cazatalentos" valoran cada vez más la "inteligencia emocional", la "inteligencia práctica" o la "inteligencia social".

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