En un artículo publicado en "The Washington Post" se señalaba que muchas universidades norteamericanas, incluso las más prestigiosas, usan sistemas irracionales de admisión. Lo peor de todo es que en numerosas ocasiones sólo se tiene en cuenta la situación social y económica del candidato.
Los expertos en pedagogía advierten de que muchos de los no admitidos son alumnos brillantes que pueden sentir dañada su autoestima si han sido rechazados.
Ni los alumnos ni sus familias deberían darle más importancia a una experiencia así. Con todo, no es una experiencia grata.
En un ejercicio de autocrítica, ciertas universidades estadounidenses han reconocido que hasta el 75% de los alumnos rechazados tenían las capacidades requeridas o que, al menos, se acercaban mucho a los requisitos necesarios para ingresar.

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